La odisea

La odisea

Ficha Técnica

La odisea

Año: 2026

Director: Christopher Nolan

Guion: Christopher Nolan (Obra: Homero)

Productores: Syncopy Production, Universal Pictures

Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, Charlize Theron, Zendaya, Jon Bernthal, Lupita Nyong’o…

Sinopsis:

Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope y su hijo Telémaco lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono. Sin embargo, el camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no solo su ingenio y valentía, sino también su propia humanidad.

«Hemos roto los frágiles lazos que hay entre los hombres.»

Odiseo

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Cuando hace unos años, en una asignatura universitaria, me hicieron leer la tríada de epopeyas clásicas —La Ilíada, La Odisea y La Eneida—, aquella que contaba la historia del rey de Ítaca en su periplo para volver a casa tras la guerra de Troya fue sin duda la que más me conquistó de las tres. La historia, sin duda, es interesante, repleta de giros y sorpresas, pero, para mí, lo que te conquista es la poesía que hay en su narrar y los detalles que terminan de pincelar cada momento. Por eso, he de deciros, si decidís en algún momento leerla, es muy importante que busquéis una traducción que le haga justicia, en la que sientas fluir cada frase, porque hay gran parte de su esplendor que se oculta simplemente en su manera de narrar.

Aun así, la historia que narra, muchas de las ideas que trasmite y los motivos que la colman quedan muy lejos de la sociedad de hoy, si bien se encuentra en la base que compuso nuestra tradición. Es por eso que tenía mucha curiosidad por ver que hacía Christopher Nolan con esta adaptación. Sobre todo, porque la más reciente que tengo en mi memoria de uno de estos clásicos, esa Troya de 2004, aunque como película me resultó entretenida poco tenía que ver con La Ilíada que años después leí.

La Odisea de Nolan tiene sin duda el sello de su director: los planos, los tonos de color, incluso ese uso del sonido que trasmite las emociones de los personajes durante la escena, algo que ya utilizó con una gran maestría en Oppenheimer. Sigue, aun así, el ritmo de narración de la obra original, con esos cambios entre lo que sucede en Ítaca y lo que está viviendo Odiseo y empezando en ese momento en el que ya han pasado muchos años de la caída de Troya, por lo que muchos de los acontecimientos del viaje son realidad recuerdos. Nolan ha representado prácticamente todas las paradas y aventuras que cuenta Odiseo, con ese toque fantástico que primaba tanto en la mitología, y, aun así, de una manera magistral, también te trasmite la idea de que todo lo que aconteció es real estableciendo una diferencia clara entre el recuerdo y el presente narrado.

No es ningún secreto que está grabada en IMAX, un formato que pocos podrán ver de verdad, yo no he sido una de las afortunadas, y lo cierto es que, en una película como esta en la que la fotografía tiene a veces una relevancia especial, sentí a veces ese corte en el formato, porque el encuadre no terminaba de trasmitir la inmensidad del mar, porque el corte no terminaba de poner captar la sensación de la escena. Se ve perfectamente, es verdad, pero sabiendo lo cuidadoso que es Nolan con los detalles, siempre te queda esa sensación de que me voy a perder un matiz.

Sin duda, para mí, uno de los grandes aciertos de la película es el mensaje que ha decidido trasmitir, quizás porque me siento identificada con él, no os voy a mentir. Del respeto a los dioses que defendía la obra original al respeto por lo humano: el respeto de las reglas incluso en tiempos de guerra, la defensa de que, incluso entonces, cuando descendemos en esa espiral oscura que supone el enfrentamiento entre los hombres hasta la muerte, debemos tratar de conservar un ápice de humanidad. Entonces, la estrategia durante siglos admirada del gran caballo de Troya adquiere un matiz singular, con un mensaje que es difícil de ignorar porque, por desgracia, tiene mucha prevalencia en nuestro presente y, aun así, muchos lo harán.

El gran punto negativo de la película: el tratamiento de las mujeres. Es algo paradigmático de sus películas, tanto como la no utilización de CGI, lo de grabar en IMAX o su uso del sonido y el color: las mujeres de Nolan siguen un patrón y, honestamente, están muy pobremente representadas. Tienen presencia, sí, pero sus papeles son siempre los mismos: o el de esposa fiel que todo aguanta con un punto histriónico o casi desequilibrado; o el de la amante frágil y quebradiza que casi ruega por amor. No hay más, todos los personajes femeninos encajan en uno u otro —quizás Atenea casi parece que se escapa en un punto y no es más que porque intenta representar una ilusión de Odiseo, representando por tanto a este, pero aun así, queda lejísimos de la diosa que representa la obra clásica—, y todos los personajes femeninos se definen por su relación con los hombres, no con el mundo, no con ellas mismas, con un hombre que marca todo.

Es una flaqueza en sus películas, que en esta historia con grandes personajes femeninos se hace de notar. Y es que no es por nada que, aunque atribuida a Homero, muchos estudiosos sospechan que es posible que esta obra esté escrita, en realidad, por una mujer, pues representaba con cuidado sus labores y su forma de vida de la época, mientras erraba en cuestiones de la guerra y la batalla. Supongo que es algo que nunca sabremos. Sí sabemos, sin embargo, que Nolan haría bien en escuchar realmente a una mujer, en tratar de representar de verdad el caleidoscopio de preocupaciones y emociones que alberga una mujer, que no está completamente definido por su relación con los hombres como parecen que nos quieren hacer creer, ni siquiera espero que lo haga por una razón feminista, no se puede pedir donde no hay, quizás solo por respeto a su propia obra que pierde calidad cuando cae en lo arquetípico. Pues solo este detalle, me hace dudar entre si ponerle un punto menos de nota.

Pero donde los personajes femeninos flaquean y se opacan, los masculinos brillan —supongo que de eso ha ido siempre la historia, de opacar a la mujer para que el hombre brille más—, y hay interpretaciones francamente espectaculares. En realidad, si hay algo que destaca enormemente en esta película son su actores, en este caso tanto masculinos como femeninos, que creo que hacen un trabajo espectacular y que no extrañaría que tuvieran un lugar destacado en todas las entregas de premios.

En definitiva, La Odisea de Nolan supone una reescritura muy cercana en forma a su original pero con un mensaje completamente adaptado a los tiempos de hoy, casi como un recado para ciertos dirigentes. Una gran adaptación que solo palidece por su representación femenina y que también da un poco de pena que seremos muchísimos, por no decir la mayoría, los que no podremos verla en su versión completa en la gran pantalla.

Valoración:

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