Todo lo que nunca fuimos


Esta entrada contiene spoilers


Ficha técnica

Todo lo que nunca fuimos

Autor: Alice Kellen

Editorial: Editorial Planeta

Fecha de publicación: 2019

Nº de páginas: 346

Sinopsis:

Leah está rota. Leah ya no pinta. Leah es un espejismo desde el accidente que se llevó a sus padres.

Axel es el mejor amigo de su hermano mayor y, cuando accede a acogerla en su casa durante unos meses, quiere ayudarla a encontrar y unir los pedazos de la chica llena de color que un día fue. Pero no sabe que ella siempre ha estado enamorada de él, a pesar de que sean casi familia, ni de que toda su vida está a punto de cambiar.

Porque ella está prohibida, pero le despierta la piel.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.

«Todos vivimos en un submarino amarillo.»

Leah

La bilogía de Deja que ocurra son los últimos libros que ha publicado Alice Kellen, y quizá, los más personales de todos los que yo he leído de ella. Todo lo que nunca fuimos es el primer libro de esta bilogía y, he de ser sincera, al principio me costó un poco empezar a leerlo porque soy un bastante reticente a este tipo de relaciones donde hay una gran diferencia de edad, más que nada porque en la mayoría de los casos se acaba cayendo en ese icono de la adolescente «lolita» que me resulta altamente desagradable. Pero lo cierto es que me ha gustado la forma en la que se ha tratado la relación entre los dos y como esta ha ido evolucionando, no sólo en este libro sino en la bilogía al completo.

Cuando Leah comienza a quedarse con Axel, este no tarda mucho en percatarse de que la chica que él conocía ya no está y no puede evitar echarla de menos. Se han criado juntos, crecido juntos, y es innegable el cariño que le tiene. Axel pronto se decide por completo a recuperarla, a hacer lo que sea por que mejore y se sienta mejor. Si hay algo que Alice Kellen consigue con su narración es que Axel, incluso comportándose a veces como cabrón, no lo sea. Presiona sí, a veces demasiado duro, en parte porque se muestra como un personaje tremendamente impaciente, pero de alguna manera muestra también cierta delicadeza, y sobre todo, siempre está ahí, no sólo presiona, también es un apoyo incondicional para ella.

«Echo de menos a la chica que eras antes. Ya sabes, verte pintar, bromear contigo, esa sonrisa que tenías… Y no sé cómo, pero voy a conseguir sacarte de ahí, de dónde quiera que estés, y traerte de vuelta.»

Axel

Sin duda, si hay alguien capaz de despertar a Leah es Axel. De él ha estado enamorada toda su vida, al menos, todo el tiempo en el que ha sentido algo. Ahora es incapaz de sentir, es como si estuviera dormida. Creo que Alice Kellen refleja de gran manera una forma de duelo, el shock en el que Leah está envuelta. Y lo largo del libro se ve evoluciona, mejora, jugando un papel clave la pintura

La pintura, y el proceso creativo en general, tiene una importancia primordial en el libro y la historia. Es realmente a través de ella que se puede ver la evolución de Leah: comienza por un negro intenso, un negro que evita todo el color que le recuerda a sus padres, sin embargo, deja esa esquina en blanco, ese pequeño haz de esperanza que pronto es llenado por el rojo intenso de la fuerza de Axel. Él se convierte en cierta manera en su esperanza y en su fuerza. Este simbolismo de la pintura es una metáfora constante de la evolución de la historia y del propio mundo interior del personaje.

Como bien dice, pintar para Leah no es representar la realidad tal y como es, sino tal y como ella la siente. Plasma su visión en el lienzo, sus sentimientos. Y los sentimientos son, sin duda, un punto central en la forma de escribir de la autora. Alice Kellen tiene cierta magia a la hora de trazar sus personajes, de desmenuzarlos y mostrarnos poco a poco sus secretos y su manera de sentir. No hay más protagonistas en la obra que estos dos personajes y sus sentimientos, su evolución emocional. Se podría pensar que la pintura llega a ser incluso otro personaje de la importancia que tiene, pero creo que en realidad, por su enorme carácter metafórico acaba siendo sólo un acompañante de estos personajes, una herramienta más para expresarse. Junto a la pintura, también tiene gran importancia la música, pero también subordinada a la manera en la que ellos la sienten y la viven.

«Una vez Douglas me dijo que lo complicado de la creatividad no es tener una idea o ver una imagen en tu cabeza que deseas dibujar, lo jodido es volcar todo eso, hacerlo existir, conseguir encontrar ese hilo conductor entre lo imaginario y lo terrenal para lograr expresar ese pensamiento, las sensaciones, las emociones…»

Axel

Si hay algo que me encanta de esta lectura es como la pintura, que podría haber sido un punto de distanciamiento entre Leah y Axel, es en realidad algo que los acerca y los une, y eso es porque Axel, en ver de sentir celos como uno podía esperar, y como en parte sería muy humano sentir, lo que realmente siente es admiración por la capacidad que tiene Leah de crear. Y creo que eso dice mucho de ese personaje y de su bondad.

Para Axel, descubrir sus sentimientos por Leah es toda una sorpresa. Siempre había sido algo así como una hermana menor, es la hermana pequeña de su mejor amigo a quien le prometió que la cuidaría y ahora siente que le está traicionando. Pero no soporta la idea de perderla, y una vez descubre esos sentimientos, es incapaz de ignorarlos.

Su amor en este punto es apasionado y algo desenfrenado. En realidad, Axel es bastante sexual, a la hora de expresarse y a la hora de sentir, casi parece una forma de intentar no materializar lo que realmente siente, de intentar quitarle peso, porque si reconoce el que realmente tiene se sentiría abrumado. Mientras que Leah lo tiene realmente idealizado, sigue teniendo bosquejos de aquel amor admirador que sentía por él cuando era más joven.

«Hasta entonces, pensaba que el amor era como una cerilla que prende de golpe y se enciente temblorosa. Pero no. El amor es un chisporroteo suave que precede a los fuegos artificiales. Era su barba contra mi mejilla al despertar, cuando el sol todavía no había salido. Era el vuelco en el estómago que sentía al tocarlo. Eran sus movimientos lentos cuando hacíamos el amor y su voz ronca susurrando mi nombre. Era el sabor del mar en su piel. Era las ganas que tenía de congelar cada momento que pasábamos juntos. Era su mirada traviesa e intensa.

El amor era sentirlo todo en un solo beso.»

Leah

Pero, aunque aún no podamos verlos y no los conozcamos, los demonios de Axel están ahí abrumándole y cuando todo sale a la luz y tiene que enfrentarse a Oliver no está realmente preparado para lidiar con la situación. No lidia bien con la situación con Leah porque realmente él no tiene las herramientas para hacerlo, yo no creo que la aleje y la deje ir porque se lo pida Oliver, creo que realmente lo hace por ella, para que vaya a la universidad, para que viva, pero no sabe como conseguir eso sin alejarla de él, porque en parte, es como si no se creyera digno, se considera un lastre para ella.

Es, en realidad, un amor que se esboza como sencillo cuando se trata sólo de ellos dos, porque se quieren y se entienden, pero que no puede evitar cargarse de complejidades y obstáculos una vez choca con el mundo exterior.

La verdad es que es imposible no devorar este libro por completo y tras su final, no hay quien pueda evitar comenzar el siguiente. Es un libro que atrapa y conmueve, sobre todo por la capacidad que tiene Alice para crear personajes y narrar sus historias a través de sus sentimientos.

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