El final de Stranger Things

El final de Stranger Things

Ficha Técnica

Stranger Things

Años: 2016 – 2026

Guionistas y directores: Matt y Ross Duffer (entre otros)

Productora: Netflix / 21 Laps Entertainment

Reparto: Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Winona Ryder, David Harbour, Caleb McLaughlin, Gaten Matarazzo, Dacre Montgomery, Sadie Sink, Charlie Heaton, Natalia Dyer, Joe Keery, Maya Hawke…

Sinopsis:

Homenaje a los clásicos misterios sobrenaturales de los años 80, Stranger Things es la historia de un niño que desaparece en el pequeño pueblo de Hawkins, Indiana, sin dejar rastro en 1983. En su búsqueda desesperada, tanto sus amigos y familiares como el sheriff local se ven envueltos en un enigma extraordinario: experimentos ultrasecretos, fuerzas paranormales terroríficas y una niña muy, muy rara…

La aventura de Hawkins ha llegado a su fin. Diez años han tardado los hermanos Duffer en darnos un final a esta historia que nos conmovió con su frescura, con su toque friki de ciencia ficción y con unos críos que no podían ser más especiales, incluso ahora que, hace ya un par de años, dejaron de ser críos. Si no has visto la serie, no puedo más que recomendártela, sobre todo ahora que está completa, pero también debo, antes de que sigas, invitarte a leer la primera reseña que le dediqué —Stranger Things—, pues me temo que en esta puedan haber algunos spoliers.

Desde su inicio, Stranger Things fue una de las grandes apuestas de Netflix y lo cierto es que, en parte, se ha convertido en una de sus insignias. Una serie coral en el Medio Oeste estadounidense de los años ochenta y noventa que empezó rindiendo homenaje al mejor cine de Spielberg (no hay más que ver Super 8 o E.T.) y acabó por convertirse en un icono propio de la ciencia ficción.

Este final se ha hecho de rogar, y muchas han sido las críticas por su retraso, en parte porque, como es natural, los críos que en un inicio nos enamoraron con su inocencia, hace un tiempo que dejaron la infancia, han dejado atrás incluso la adolescencia y lo cierto es que eso les ha hecho perder parte de su encanto, pero no por ello la serie ha perdido su frescura, ni mucho menos, pues esta se ha mantenido con la incorporación de nuevos personajes y líneas argumentales. Aun así, no le falta razón a las críticas que señalan lo lenta que ha sido la producción de cada temporada, algo que, por alguna razón que no entiendo, parece estar convirtiéndose en una seña de identidad de las grandes series de Netflix.

Pero dejando eso a un lado, hablemos de su final, que mucho ha dado de qué hablar. La última temporada ha sabido a poco a muchos, pero, si bien es cierto que la historia se podía haber alargado si los creadores hubieran querido —siempre que hubiesen acortado tiempos de producción—, también lo es que hay mucha gente que jamás se hubiera dado por satisfecha. En mi opinión, esta última y quinta temporada es un cierre perfecto para una serie conmovedora: un cierre que rememora sus orígenes, que trae de nuevo a los niños al frente, aún cuando la mayoría de los viejos personajes han crecido, y recuerda algunas de las señas de identidad que tanto nos encantaron en su primera temporada en unos paralelismos narrativos que te llenan de nostalgia.

Conmovedor es la palabra, porque verlos de nuevo en torno a esa mesa, terminando una nueva campaña, hace que todo parezca casi un sueño ahora que ha terminado, pero incluso las historias ficticias forman parte de nuestra realidad, y son capaces de dibujar un mundo de posibilidades. Quizás por eso me gusta el final, porque juega con su propio juego, porque usa sus propios elementos para referenciarse y deja todo en nuestras manos, en nuestra propia interpretación. ¿Cuál es el final entonces? Aquel que tú hayas decidido creer, aquel que tú quieras seguir. En mi caso, como eterna optimista que adora los finales felices, quiero creer la historia que narra Mike al final, aun cuando reconozco que el final dibujado antes es el más sensato, el más plausible.

Y sí, entiendo algunas de las críticas: he echado en falta ver más de la amistad entre Eleven y Max, y me he quedado un poco extrañada por la rigidez entre Mike y Eleven. Curiosamente, yo sí que he entendido esa escena tan comentada entre Nancy y Jonathan, y no, no puedo superar mi flechazo con Steve. Sobre la confesión de Will, lo cierto es que a mí me ha hecho pensar, pensar en por qué ese discurso aún resulta tan chocante en algunos lugares, en lo que suponía eso en aquel momento y en lo que sigue suponiendo aún hoy, cuando precisamente en Estados Unidos muchos derechos se ven amenazados, porque sí, no debemos pensar que es algo superado. Y sí, no lo negaré, quizá la pelea final peca de fantasiosa, pero a mí eso no me ha molestado, quizá porque tengo predisposición a creer y es algo bastante común que la solución parezca muy fácil una vez lograda.

Cuesta decir adiós, cuesta despedirse de personajes que has adorado tanto, porque algunos de ellos son francamente entrañables y han evolucionado de una manera bestial. Hagan la prueba, dejen que empiece el primer capítulo de la primera temporada; os costará reconocer a Nancy, a Steve, a Dustin, a Mike… y no, no tiene nada que ver con lo físico.

Stranger Things es una historia que nos ha hecho reír y llorar, que nos ha emocionado y nos ha hecho soñar, agudizando nuestro ingenio, sacando nuestro lado más fantasioso y, por qué no admitirlo, nuestra versión más friki. Una historia que en parte forma parte de nosotros con momentos icónicos que no se nos olvidarán. Y quizá esa es la magia, que ha terminado y, al mismo tiempo, siempre pervivirá.

Valoración:

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