Un año… Después de la lluvia

Un año… Después de la lluvia

A veces, me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. En solo un pestañeo ha pasado todo un año, ¡y qué año! Aun así, con tanto tiempo detrás, una parte de mí aún no termina de creerse que haya publicado un libro y eso que viví un gran proceso de edición, que he hecho firmas y que veo todos los días el libro en mi estantería. ¡Incluso he firmado un centenar de ellos!

No os voy a engañar y deciros que ha sido un grandísimo éxito, que todo ha sido perfecto e idílico. Ha sido un sueño, pero un sueño real, con sus altibajos, con sus baches, con momentos preciosos y otros que… seré sincera, han sido un poco frustrantes. Sin embargo, he trabajado muchos años en el sector editorial, siempre en el otro lado: fui editora junior en una gran editorial, y ahora soy correctora externa, por lo que no tenía una visión idealizada del sector, tampoco del proceso, y creo que eso me ha hecho disfrutar un poco más de todo. Además, ni siquiera he recibido aún el informe de ventas, así que, ¿quién sabe? Quizás me llevo un sorpresa…

Lo que tengo muy claro es que publicar es difícil, requiere mucho esfuerzo y trabajo, ¡y ante todo paciencia!, y, aun así, aunque pongas todo de tu parte que una editorial se interese por tus escritos es muy complicado, casi un imposible. Sin embargo, cuando finalmente una muestra interés y todo cuadra para que el proyecto salga adelante, entonces empieza un proceso nuevo: llegar a un acuerdo, firmar un contrato, revisar el manuscrito, editarlo, diseñar su portada, subirlo a plataformas… Mil cosas por hacer que, en mi caso, ya había vivido muchas veces, pero desde otra perspectiva. Fue interesante vivirlo desde el otro lado, incluso descubrir en mí parte de ese carácter artístico de los autores que tanto he visto como profesional, porque sí, los libros son algo muy personal y se nota aún más una vez empiezas a trabajar.

Lo cierto es que, cuando eres una autora novel sin un gran perfil detrás, tienes poco con lo que negociar, es verdad, pero eso no significa que tengas que aceptar todo. Yo tenía mis límites, también algunas máximas, y jugué con ellos. Y eso fue así con el contrato y con todo lo demás, porque una cosa que hay que tener clara aunque duela es que tu libro, que para ti es único, para los demás, en este sector, es uno más. Racionalmente se entiende, emocionalmente quizás cuesta un poco más. Además, no debemos olvidar que el mundo editorial es un negocio, son empresas que trabajan por beneficios, no por amor al arte por mucho que nos lo hayan querido vender así.

Aun así, no me quiero quedar con las sombras ni en los pequeños baches en el camino, que son inevitables, porque palidecen con las luces que han llenado este proceso. Creo que el momento en el que ves tu libro en papel es conmovedor, quizás porque es el momento más palpable. Sin embargo, admito que a mí lo que más me ha emocionado ha sido poder hacer firmas. Como editora, siempre pensé que hacer firmas como autor era lo más duro, y debo decir que, al menos en mi caso, no ha sido para nada así (¡quizás he sufrido más como editora que como autora!); puede que porque no tenía más expectativa que la de disfrutar del momento, y solo vender un libro a una persona desconocida me parecía un gran logro (al final, vendí muchos más), por eso lo he disfrutado como la que más.

Me quedo también con todo el apoyo, tan bonito y tan sentido, que he recibido de la gente que me rodea, con las críticas buenas, con esos amigos que, sin leer nunca, han hecho el esfuerzo de leer mi libro, con la gente maravillosa que he conocido gracias a las asociación de Murcia Romántica y a todos los maravillosos eventos que han organizado (gracias a Alba, Irene y Judith, que hacen un trabajo espectacular, aunque puede que no lean esto jamás). Me quedo con las risas, los momentos divertidos, la emoción de tener mi primer libro en las manos y también con esa sensación de que esto es un primer pasito en un camino mucho más largo.

Porque sí, este es solo el primer pasito, y os puedo decir que prontito tendré más cositas que compartir con vosotros, entre ellas, la historia de dos personajes que ya habéis conocido en este primer libro. Pues si algo me ha dejado claro este proceso, es que me encanta escribir, incluso aunque me de un poco de corte compartir mis historias. Así que… ¡mil gracias por estar ahí! Y espero os guste todo lo que está por venir…

Deja un comentario